jueves, 4 de noviembre de 2010

...Lágrimas...

No me lo puedo creer. Hoy me han vencido. Hoy los celos han acabado conmigo y han sacado lo peor de mi. Me han hecho llorar, sin que tú lo supieses, y lo peor de todo: me han hecho discutir contigo.

Llevaba todo el día soñando con pasar la mañana contigo en la cama, abrazados, y dándonos más besos que estrellas saldrán hoy... y lo he estropeado. ¿Quién me mandaba preguntarte si la que te llama por teléfono todas las noches a partir de las 12 y media es ella? Si es obvio que si. ¿Por qué he preguntado, si sabía que la respuesta me iba a hacer daño?

Ahora ya no habrá una mañana entera a tu lado. Ahora ya no sé si quiero esa mañana. Porque ya es tarde, porque ya no lo puedo parar. Porque te he imaginado diciéndola por teléfono que la quieres, o que la echas de menos, o cualquier cosa... y se me ha caído el mundo encima. Porque no puedo más. Porque aunque intente negarlo, la mentira se hace evidente:  me mata compartirte. Porque por otro lado, no quiero pensar en nada serio, y eso se contradice. Y no sé cuanto más podré soportarlo. Porque ya estoy sufriendo, aunque no lo quiera y la mayoría de las veces me niegue a reconocerlo.

Y sigo llorando y apenas veo las teclas del ordenador.

Esta tarde me viste mal, sabías lo que pasaba por mi cabeza, y antes de que me diese cuenta estabas llamando a mi puerta para darme un abrazo, para darme un beso, para hacerme sonreír y que todo estuviese mejor. Y yo no he sabido valorarlo ni apreciarlo

Hoy nada sale bien. Y es mi culpa: mi puta culpa.

Hoy no me dejaste llorar sola por la tarde, pero ahora si me has dejado llorando sola por la noche...