domingo, 28 de noviembre de 2010

Y más y más lágrimas...

Me ha costado la vida misma no echarme a llorar con el último beso, el último abrazo. Pero según me he subido de nuevo en el coche ya no las he podido aguantar más. Un sin fin de lágrimas porque te vas

Porque hasta ahora, estar todo el tiempo del mundo hablando contigo por teléfono o por MSN era suficiente. Porque hasta ahora, viéndote en fotos o por la webcam sabía lo guapísima que eras. Pero desde ahora, ya no es suficiente. Porque desde ahora no puedo conformarme con hablar contigo a través de un puto y jodido ordenador o un teléfono. Porque desde ahora lo que quiero es tener más tardes tiradas en el sofá de un Starbucks, o irme contigo de compras, o a dar una vuelta por el centro, o ir a beber volcanes. Lo que sea, pero juntas.

No quiero que estemos tan lejos. No puedo soportarlo ya... prométeme que volveremos a vernos pronto. Que siempre serás mi mejor amiga, la que mejor me entiende, la que siempre sabe lo que pienso y la que siempre sabe qué es lo que quiero oír.

Siempre serás la mejor amiga que puedo pedir aunque creas que el templo de Debod /*mi rincón favorito de Madrid */ lo construyeron los egipcios que vivían en Madrid... Y aunque te guste el café que no sabe a café. Y aunque me regañes (porque nosotros también te regañamos a ti)

Porque criticar es mucho más divertido contigo al lado. Porque comer chuches es más divertido a tu lado. Porque ayudar a traducir al señor que se sienta en la mesa de enfrente es más divertido contigo, y si encima le damos chuches muchísimo mejor...






Y a tí, mi vida... gracias por intentar animarme. Gracias por aguantarme las lágrimas, por dejarme acurrucarme en tu brazo cuando las lágrimas no me dejan ver. Por volver a besarme cogiéndome en brazos para hacerme sonreír. Por prometerme que volveré a verla pronto. Por hacerme confiar en ello. Por decirme que todo saldrá bien...


A los 2... (bueno, a los 3, contemos con el señor acompañante de la xinxi) GRACIAS por todo. Absolutamente por todo. Sois la razón de que yo sonría cada día. Y lo sabéis.