viernes, 18 de marzo de 2011

Ni siento, ni padezco

Gracias xikixinxi por todo lo que me ayudaste ayer. Me encanta mandarte un sms pidiendo ayuda y que al minuto ya estés ahí para escucharme, y ayudarme, y sobre todo... hacerme relajarme.

Otra noche sin dormir. Pero es de las pocas... que no he llorado. Simplemente estaba despierta mirando al techo. Creo que no me quedan lágrimas ni sentimientos, porque aunque quiera llorar no puedo. 

Oí como llegaban tus mensajes a las 2 y poco de la mañana. Vi en la pantalla como ponía tu nombre, pero me vi incapaz de abrirlos. Le prometí a mi xikixinxi que no iba a decir por móvil nada de lo que me pudiese arrepentir. Y siempre discutimos. Mi intención era cortarle al móvil todas las conexiones, para no poder enviar ni recibir nada y no tener la tentación. Aunque al final no lo hice.

Me he levantado. Me he duchado. Te he leído... y te he contestado. Que buenos días, que suerte con tu examen y que espero que lo hayas pasado bien.

Si antes creí que era un zombie, lo de hoy no tiene calificativo. Hoy solamente... "existo". No sonrío ni estoy triste. No muestro sentimiento alguno. No puedo. Ni siento ni padezco...

Me he quedado dormida a la hora de la comida, hasta que me has escrito y me has despertado. Hemos estado a punto de volver a discutir por la tarde (no te puedes imaginar como me ha jodido de sobremanera que no quisieses llegar tarde con tus nuevos amiguitos, cuando conmigo llegas tarde siempre). Pero he decidido volver a dejar el móvil en la mesa y no entrar al juego.



Y sin embargo ahora, vuelves a estar cariñoso conmigo. Ahora que ya no puedo más, y me he "retirado" vuelves a estar encima mía. Creo que ya es tarde cariño, ya te lo he dicho: tenemos que hablar.

El daño me ha sobrepasado. No soy capaz ni de sonreír al pensar que mañana a estas horas por fin estaremos juntos. Porque no tengo ni idea de qué puede ser de nosotros... aunque te amo más que a mi propia vida. Pero como me hablaste anoche... ha terminado de romper los trozos que ya estaban rotos de mí.