"Nos vemos el día 19". Eso me dijiste el día 11. Hoy es día 19 y soy incapaz de sonreír, aunque piense que en unas horas estaré a tu lado. Porque pienso en que sigue habiendo mucho de qué hablar, y no sé qué consecuencias traerá.
Anoche según publiqué la entrada, apagué el móvil. No quería saber nada de ti, no quería más daño. Estuve acurrucada en mi cama, de nuevo sin sentir ni padecer. Simplemente... estando. La última vez que miré el reloj eran las 2:40. Y sé que después estuve otro rato mirando mis libros de Luis Piedrahita, hasta que en algún momento debí de dormirme. A las 4 me desperté, con la luz encendida y el libro encima. Dejé el libro a un lado, apagué la luz, y volví a acurrucarme. Me dormí. A las 6:45 amaneció un nuevo día para mi, porque desde esa hora no he sido capaz de volver a dormir. A las 7 y 20 o así no aguantaba más y encendí el móvil. A estas horas aún me pican los ojos. Estoy muy cansada.
3 SMS tuyos. El primero de ellos, escasos minutos después de que yo apagase el móvil, contándome tus planes. Otro absurdo por ahí de por medio, y otro a las 7 de la mañana que te acababas de acostar. Todavía estoy dando gracias por haber apagado el móvil. Sé que sino habría pasado la noche llorando de nuevo de pensar qué cojones estarías haciendo...y con quién.
Me he levantado, me he duchado y me he vestido. Me miro en el espejo. Me invaden las ganas de pesarme. ¿Qué número aparecería en mi báscula? y sin embargo, no lo hago. Porque sé, que salga lo que salga, me va a hacer sentir mal.
Pienso en si de verdad pensarás que estoy más delgada que cuando te fuiste. Me pongo los últimos vaqueros que me compré, esos que te gustan tanto... se me han quedado grandes. Y los pantalones apenas tienen 2 o 3 semanas. Y es una talla 36. Quiero sonreír y no me sale. En el fondo sé que me vas a regañar.
Me pongo unos de los muchos calcetines que me has regalado. La camiseta que tú me regalaste éstas navidades. También se me ha quedado grande. Los brazos es lo que más noto que haya adelgazado. Las pulseras gordas que me gusta llevar, me suben casi hasta el hombro. Sonrío. Me gusta. Me pongo una sudadera y me miro al espejo. ¿De verdad estoy más delgada? no me hagas reír. Mira mis piernas, mira mi jodido y enorme culo... no. No estoy tan delgada.
Hoy toca salir a comer por el día del padre (cosa que no me apetece en absoluto), dado que esta noche hay cena familiar y yo no voy a estar.
Te necesito a ti. Y pase lo que pase... quiero que sepas que te amo. Que has sido y eres la historia más bonita que ha pasado en mi vida.
Tenía miedo de que las cosas cambiasen tras esta semana... tal vez no estaba tan desencaminada y equivocada.
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Ahora mismo, un SMS tuyo anuncio que ya estás de camino al aeropuerto... Me pides que desayune, que quieres verme con energías. Me da miedo que la desilusión y la decepción que te lleves cuando veas lo que queda de mi.
Xikixinxi, gracias por tus mensajes mañaneros para intentar arreglarme el día. Te quiero.


