domingo, 20 de marzo de 2011

Todo ha terminado...

Todo ha terminado, y no me refiero a nuestra historia. Sino a todo el sufrimiento, a todo lo malo. A todas las noches llorando, sin dormir y sin fuerzas.

Te espero en tu portal. Sales. Me ves y  me abrazas. Me coges en brazos... y no aguanto más. Me pongo a llorar y te pido que no me vuelvas a dejar sola, por favor. Mientras me abrazas pienso, ¿cómo puedo querer terminar con nuestra historia? si en cuanto estás a mi lado... todo está bien. 

Comprobé que sí... que siempre merecerá la pena por un nuevo abrazo y  un nuevo beso. Cualquier sufrimiento será "soportable"... no dejas de repetirme que estoy muy delgada, que mire mi cintura... pero no es eso lo que quiero oír ahora. Solo quiero oírte decirme que me quieres, que me has echado de menos y que todo va a salir bien.

Estamos una hora sentados en el banco, yo acurrucada entre tus brazos (en el mismo banco en que estuve sentada con mi xikixinxi unos meses atrás). Pidiéndote (suplicándote) que no te alejes más de 10 centímetros de mi. Lo paso mal si te veo alejarte aunque sean unos centímetros...

Finalmente se va tu hermana y podemos subir a casa. Me das esa piruleta que te había pedido que me trajeses y me das aparte una cajita... la abro. Qué pendientes más bonitos, mi vida... me encantan, de verdad... son tan "ese color" que me quiero morir!! Pero te pido que abras la cama, dejo los pendientes, dejo la piruleta, me quito el reloj y me acurruco entre tus brazos... te obligo a quitarte la camiseta, quiero sentir tu piel...y tú me quitas la mía... 



Y otra vez a escucharte lo delgada que estoy. Dejo de escucharte... poco a poco nos vamos desnudando, y me dices al oído cuánto echabas de menos hacer el amor conmigo, sentirme tan calentita a tu lado... y estoy encima tuya... un beso, un abrazo, un orgasmo.... y tan jodidamente serio me dices que si he visto cómo se me ven las costillas, que estoy excesivamente delgada, te pido que no me regañes ahora, y vuelves a decírmelo... y terminas de romperme.

Me pongo a llorar como no lo había hecho en muchísimo tiempo. Me falta hasta el aire, no puedo más. Me preguntas preocupado qué pasa, qué estoy pensando. Y te digo que lo he pasado muy mal, que he sufrido muchísimo, y que se me ha ido todo de las manos... y me abrazas fuerte

Me dices que llore todo lo que quiera, que me desahogue lo que necesite... porque es la última vez que voy a llorar por esto. Unos minutos más tarde, y unos cuantos millones de lágrimas después... seguimos haciendo el amor, abrazándote, sintiéndote que de nuevo, todo está bien...

Y antes de vestirme, me pides que me aleje un poquito de ti. Que quieres verme bien.... lo hago. Tocas los huesos de mi cadera. Mis costillas. Mi omóplato... recorres suavemente con tus dedos esos huesos que a mí me gustan tanto. Te veo poner cara triste. Pero te doy un beso y me sigo vistiendo...

Me entra antojo de McDonald (si si si, me apetecía, de verdad) y me llevas a cenar, un McBacon, Patatas Deluxe y Coca Zero. Y nos vamos a comérnoslo en tu cocina. ¿Sabes cuánto echaba de menos comer a medias contigo? una patata para tí, otra para mí, una con salsa barbacoa, otra sin ella...

Y de ahí a tu camita. Te digo que tengo ganas de vomitar... y actúas tal y como echaba de menos que actuases: me abrazas más fuerte, me acomodas en tu pecho, me dices ese "ssssssshh....." que tanto echaba de menos, me das un beso en la frente, y ya no hay nada más en lo que pensar ni qué decir... 

Me supo tan mal que te tuvieses que despertar para llevarme a casa... de verdad cariño, solo hay 500 metros que separen tu portal del mío. Podrías haberte quedado dormido y ya me habría venido yo a casa después...

Pero verte dormido, y poder acariciarte de nuevo... recorrerte con las yemas de mis dedos, mirándote, y pensando en cuánto te he echado de menos... en que por mucho que yo sufra... SIEMPRE MERECERÁ LA PENA.

Y hoy lo puedo afirmar con más fuerza que nunca...